miércoles, 6 de febrero de 2013

EL PRINCIPIO DÍA-AÑO EN LA PROFECÍA BIBLICA


Autor: Vitalie Mindru

INTRODUCCIÓN
La profecía bíblica como parte de la Palabra de Dios es un desafío para cada estudiante de la Biblia. A través de la profecía Dios nos revela acontecimientos y nos transmite mensajes para nuestro crecimiento espiritual. La verificación del cumplimiento de las profecías nos ayudan a fortalecer más nuestra fe en un Dios quien esta al timón y quien dirige los eventos para cumplimento de su plan de salvación.
Como parte del estudio de la Biblia el estudio de la profecía tiene también sus reglas y su metodología. El texto profético es un texto con un lenguaje mayormente simbólico. Por esto se debe tener cuidado a la hora de interpretar este lenguaje. El texto profético hace también referencia a elementos de tiempo. Estas unidades de tiempo son de suma importancia para la interpretación correcta de los eventos descritos por la profecía.
El presente estudio tiene como propósito de analizar la interpretación del tiempo en la profecía. Sobre todo se va a centrar en analizar el principio día – año. Es decir ver si es válido usar el principio un día profético equivalente a un año literal.
Los interpretas de la profecía tienen en general dos opiniones al respecto. Unos consideran que el tiempo en la profecía hay que entenderlo de manera literal. Otros creen que las unidades del tiempo profético son simbólicas y hay que interpretarlo según el principio día – año. Hay también algunos interpretas que aplican el principio día- año para las setenta semanas de Dn 9, pero no lo usan para otros tiempos proféticos de libro de Daniel.
La mayoría de los estudiosos, los que pertenecen a la escuela preterista y futurista normalmente interpretan el tiempo profético de manera literal. En cambio quienes pertenecen a la escuela historicista consideran que estas unidades de tiempo no pueden ser literales.
A continuación se procurara ver si hay suficientes argumentos en la Biblia para sostener el principio día-año para la interpretación del tiempo profético.



1.      CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL TIEMPO
Para empezar el estudio sobre el tiempo profético primero se tiene que ver algunas consideraciones generales sobre el tiempo en la Biblia. Cuando leemos la Palabra de Dios debemos primero analizar el lenguaje del texto que estamos analizando. ¿Qué lenguaje se está usando? Puede ser un lenguaje literal, o uno simbólico, o también un texto sobre la profecía. El estudiante de la Biblia siempre debe tener en cuenta el tipo de texto.
Los diferentes tipos de textos no se pueden interpretar de la misma manera. El texto de una parábola no se interpreta de la misma manera que el texto de una narración histórica. De la misma manera hay que tener los principios correctos para la interpretación de un texto profético.
Los textos proféticos que se encuentran en la Biblia sobre todo en el libro de Apocalipsis y Daniel son llenos de simbolismos, es decir el texto profético es un texto sumamente simbólico.
Teniendo en cuenta esto, se puede empezar a analizar el tiempo en la profecía bíblica. Primero para la interpretación del tiempo en la Biblia se presentan dos casos generales; el uso del tiempo en las profecías clásicas y en la profecía apocalíptica.

1.1  El tiempo en las profecías clásicas.
Primero hay que explicar cuál es la diferencia entre una profecía clásica y una apocalíptica. Profecía clásica:
a)      Se dirige a sus contemporáneos.
b)      El mensaje es simple.
c)      El mensaje tiene carácter circunstancial o local.
d)     La dimensión cronológica no es tan importante.
Profecías apocalípticas.
a)      El profeta se dirige a generaciones futuras.
b)      Hay simbolismo en el lenguaje.
c)      Tiene carácter universal.
d)     El factor tiempo es importante.
Ejemplos de profecías clásicas en la Biblia:
1)      Génesis 6:3: Los 120 años más de vida antes del diluvio.
2)      Génesis 15:13: Los 400 años profetizados para la opresión de los israelitas en Egipto.
3)      Génesis 41:27: Los 7 años de hambre en Egipto profetizados por José.
4)      Jeremías 25:11: Los 70 años de exilio para los judíos en Babilonia.
Como se puede ver en esta clase de profecías hay periodos de tiempo más o menos largos. Desde 400 años hasta 7 años.

1.2  El tiempo en las profecías apocalípticas.
Ejemplos de profecías apocalípticas:
El libro de Daniel habla de periodos proféticos cortos como por ejemplo:
- 2300 días, unos 6 años y 4 meses (Dn 8: 14).
- Tiempo, tiempos y medio tiempo o 3 años ½ (Dn 7:25; 12:11).
- 1290 días (Dn 12:11).
- 1335 días (Dn 12: 12).
- 70 semanas, 1 año y ½ (Dn 9: 24-27).
El libro de apocalipsis tiene incluso profecías más cortas.
-          10 días
-          3 ½ días
De los ejemplos mencionados se puede ver que hay una diferencia importante entre la duración de las profecías apocalípticas con respecto a las clásicas. En primer caso hasta 2300 días (unos 6 años y 4 meses) y en el segundo caso hasta 400 años.
¿Por qué hay esta diferencia tan grande? Por otro lado ¿podrían desarrollarse los eventos predichos en la profecía apocalíptica en un intervalo tan corto de tiempo? Eso parece casi imposible en caso de algunas profecías apocalípticas. A no sea que el tiempo profético es simbólica y no hay que tomarlo de manera literal.
William Shea hace este interesante comentario: Los periodos de tiempo en la profecía clásica que se concentran en la visión de corta duración, son más largos que los que ocurren en la apocalíptica, la que se enfoca en la visión de largo alcance. La forma más razonable de resolver la paradoja y restaurar el paralelismo y el equilibrio en esta ecuación es interpretar los periodos de tiempo en la apocalíptica como simbólicos y que representen periodos de tiempo histórico real considerablemente más largos.”[1]

II. TIEMPO SIMBOLICO Y TIEMPO LITERAL EN EL LIBRO DE DANIEL
El libro de Daniel aunque es un libro de profecía, tiene varios capítulos que presentan narraciones históricas. Por esto Daniel tiene referencias al tiempo tanto en las partes históricas de su libro como también en las partes proféticas.
2.1 El contexto simbólico.
La profecía de Daniel como toda la profecía apocalíptica que hay en la Biblia está llena de elementos simbólicos o figurativos. Por ejemplo en Daniel 2, el profeta  nos presenta la visión de la estatua. Cada parte de esta estatua representa un reino. La piedra que golpea la estatua y el monte también son elementos simbólicos.
Los capítulos 7 y 8, sigue en la misma dirección; hay animales, cuernos, agua, el cuerno pequeño, el lugar del Santuario, la visión del juicio; todos son elementos simbólicos que representan cosas o elementos reales.
Así que podemos concluir que en su parte profética el libro de Daniel usa un lenguaje altamente figurativo, que debe ser interpretado a través de las llaves que proporciona el texto bíblico. Sin adelantarnos mucho surge la pregunta ¿se puede interpretar los tiempos proféticos de estos pasajes de manera literal cuando el lenguaje  del texto es simbólico?
William Shea hace este interesante comentario: “El uso de inusuales unidades de tiempo que no se empleaban comúnmente para los cómputos de tiempo – tales como “tardes y mañanas”, “tiempos”, y otras más, incluso “semanas” - , proporcionan sustento a la idea de que aquí está involucrado algo más que exactamente tiempo literal. Unidades inusuales como estas  cuadran mejor con el tiempo simbólico y probablemente, fueron elegidas para enfatizar ese punto.”[2]

2.2 El uso general de la palabra tiempo en Daniel
En Daniel en los pasajes históricos hay diferentes referencias a días o a periodos de tiempo. En algunos casos el termino día tiene un significado literal en otros casos tienen un significado simbólico. A continuación se presentan varios ejemplos de Daniel.
1) En Daniel 1:12-15; los diez días mencionados aquí son más bien días literales. Difícilmente podría interpretarse como un periodo indefinido de tiempo.
2) Daniel 4:25, 34; en este caso se le dice a Nabucodonosor que siete tiempos pasaran sobre él. Estos siete tiempos se interpretan como siete años que se cumplieron en la vida del rey. El versículo 34 dice en original literalmente: pero al fin de los días… Aunque pasaron siete años el autor dice días, usando de manera intercambiable las palabras días y tiempos (años).
3) Daniel 2:28, los últimos días de aquí y en los días de estos reyes del v. 34, son más bien periodos indefinidos y más largos de tiempo, muchos años.
De los ejemplos presentados se puede ver que los días en las narraciones históricas de Daniel pueden ser tanto literales como figurados.

2.3 El periodo de tiempo de los reinos.
En el libro de Daniel hay ciertas referencias a tiempo relacionados con reinos.
Por ejemplo capítulo 7 habla de la persecución del cuerno pequeño contra los santos del Altísimo, por un periodo de “tiempo, tiempos y medio tiempo”. La mayoría de los interpretas concuerdan en el hecho de que esta expresión significa 3 ½ años. Ahora la pregunta es si este intervalo de tiempo hay que tomarlo de manera literal o simbólica. Es muy interesante observar que en el capítulo 7, Daniel centra su atención en el cuerno pequeño. Los animales (reinos) son mencionados para introducir y presentar las actividades del cuerno pequeño. Ahora ¿pudo el cuerno pequeño causarles tanto daño a los santos durante unos 3 ½ años literales?
La mayoría de los interpretas de hoy ven en el cuerno pequeño de aquí al rey seleuco Antíoco Epífanes quien persiguió a los judíos entre 168 y 165 a. C. Otra vez surge la pregunta ¿ha sido la persecución de Antíoco tan importante para menciona por la profecía? Comparando con otras persecuciones que sufrieron los judíos o los cristianos durante la historia.
No es el objetivo de este estudio identificar al cuerno pequeño de Dn 7, simplemente mencionamos que esta profecía difícilmente se podría cumplir en 3 ½ años literales.
Otro ejemplo es el capítulo 8:14, donde se dice que el cuerno va a pisotear el santuario durante “2300 tardes y mañanas”. Este periodo de tiempo representa unos 6 años y 4 meses. La misma pregunta se plantea y aquí ¿cómo hay que considerar este tiempo? literal o simbólico. ¿Son 2300 días literales o es un periodo más largo de tiempo?
El énfasis sobre “el tiempo del fin” que se hace en este capítulo y en algunas de las profecías de Daniel implica que sus periodos de tiempo se extienden hasta ese “tiempo del fin”. Solo el tiempo simbólico, que representa periodos de tiempo histórico más largos, podría alcanzar hasta allí. Síes años y medio literales es un periodo tan corto de tiempo que evidentemente no llega hasta el tiempo del fin. Hay también y otras razones mencionadas por la profecía de que este periodo de tiempo no es literal sino simbólico.

III. EL PRINCIPIO DÍA (S) POR AÑO(S) EN LA LITERATURA DEL ANTIGUO TESTAMENTO.
Aunque nos parezca extraño la manera de expresarse de los escritores bíblicos era muy diferente de la nuestra. El uso paralelo de días y años o el uso de días para referirse a años eran muy comunes para los escritores bíblicos. Por ejemplo.
1) Génesis 5:4: "Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años".
2) Génesis6:3. ¿Cuántos serían los días de los hombres desde el anuncio a Noé hasta el diluvio?  "Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años".
3) 1 Samuel 27:7: "Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos, un año y cuatro meses."
4) Salmos 90:9: "Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento"
5) Job 32:7: "Yo decía: Los días hablarán, Y la muchedumbre de años declarará sabiduría"
Estos pocos ejemplos muestran claramente como los escritores bíblicos empleaban el paralelismo días años o día año. Es evidente por lo visto que el intercambio simbólico entre día y año era lo más común para la literatura y la mentalidad hebrea.

3.1 Levítico 25: 1-8.
Es el primer pasaje bíblico que emplea el principio día por año. Dios le ordena a Israel a través de Moisés, trabajar la tierra durante seis años pero el séptimo año dejar que la tierra descanse. De esta manera la semana de siete días se emplea como modelo para el cultivo y el descanso de la tierra. Así como el hombre trabaja seis días y el séptimo descansa, también la tierra debe ser cultivada durante seis años y el séptimo descansar.
Luego en el Levítico 25:8, Dios le dice a Moisés: “Contaras siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a sumar cuarenta y nueve años.” Aquí se ve que las semanas de días se usan para presentar semanas de años. Este modelo se debería seguir para calcular el año de jubileo, es decir el año cincuenta. (Levítico 25:8-12)
Como conclusión, Lv 25:1-7, muestra que el año sabático es moldeado a partir del sábado semanal. (Seis días = seis años; día de sábado=año sabático)
 En Lv 25: 8, los días de las siete semanas representan años, es decir;
7 días * 7 veces = 49 días = 49 años.

3.2 Números 14: 34.
“Conforme al número de días, de los cuarenta días que empleasteis en reconocer la tierra, cargareis con vuestras iniquidades: cuarenta años, un año por cada día. Así conoceréis mi castigo.”
En este texto también se usa el principio día por año. Los israelitas emplearon cuarenta días en reconocer la tierra de Canaán. Y luego en vez de confiar en Dios tuvieron miedo en entrar en la tierra y se rebelaron. El castigo que le vino por su incredulidad ha sido cuarenta años de vagar por el desierto. En este caso un día pasado equivale a un año futuro.

3.3 Ezequiel 4:6.
 Cumplidos estos, te acostarás por segunda vez, ahora sobre tu lado derecho, y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado.”
De manera simbólica el profeta Ezequiel debería llevar la maldad de la casa de Israel. Una vez acostado por el lado izquierdo 390 días. (Ez 4:5) Y luego se le pide que se acostara por el lado derecho durante 40 días. Dios le explica que un día en que debe estar acostado equivale a un año de la iniquidad de ellos, día por año te lo he dado.
En este caso los días futuros representan años pasados. Aunque hay algo de diferencia entre el texto de Números y el de Levítico, el principio de contar un día por un año es el mismo.
Con respecto a esto William Shea dice: “Es evidente que el principio día por año no afloro repentinamente en una profecía sui generis (muy especial). Cuando llego al escenario, fue extraído de una correspondencia más general que ya formaba parte del pensamiento hebreo.” [3]

IV. BREVE PRESENTACION DE LA HISTORIA DEL PRINCIPIO DÍA-AÑO
Desde el principio se ha afirmado que los eruditos no interpretan de la misma manera el tiempo profético. Es decir no todos usan el principio un día profético equivalente a un año literal. Normalmente lo usan los que pertenecen a la escuela historicista de la interpretación profética.
El primero en usar este principio es Joaquín de Flores. Ya en el siglo XII aplico el principio de un día por un año al periodo de 1260 días. Él decía: “La mujer vestida de sol, que representa la iglesia, permaneció en el desierto oculta de la faz de la serpiente, siendo indudablemente aceptado un día por un año y 1260 días por el mismo número de años”[4]
Su discípulo, el científico y médico Arnoldo de Villanova (1297), estuvo de acuerdo con Joaquín en aplicar el principio a los 2300 días. Walter Brute sugirió también la teoría día-año al final del siglo XIV.[5]
Sir Isaac Newton hizo el siguiente comentario sobre el tiempo profético: “Tres tiempos y medio; es decir 1260 años solares, calculando un tiempo como año calendario de 360 días, y un día como un año solar. Después de lo cual “se sentara el juez, quitándole su señorío”, no en seguida, sino por grados, para consumirlo y destruirlo hasta el fin”[6]
El autor norteamericano Urias Smith decía: ”El principio de interpretación que computa un día como un año cuenta entre quienes lo apoyan a Agustín, Ticonio, Primasio, Andreas, el venerable Beda, Ambrosio, Ansberto, Berengaud, Bruno, además de los principales expositores modernos.”[7]
“En  el 1689 d. C., un intérprete profético inglés, llamado Drue Cressener, publico su fecha predictiva para el fin de los 1260 días de Ap. 11-13. Este periodo de tiempo particular se da en estos capítulos de tres maneras diferentes: 1260 días/ 42 meses/ 3 ½ tiempos (Ap 11: 2,3; 12: 6, 14; 13:5). Comenzando el periodo profético en el tiempo de Justiniano, en el siglo VI d. C., y por la aplicación del principio día por año para estos 1260 días, Cressener llego a la conclusión de que “el tiempo de la bestia llegaría a su fin alrededor del 1800”.[8]
Alexander Keith (1791-1880), un escocés, versado en las profecías escribió  una de las más interesantes defensas del principio día/año para combatir los engaños del futurismo. Thomas R. Birks (1810-1883), produjo el más importante trabajo sobre el principio día/año durante el gran despertar del siglo XIX.
William Miller (1782-1849), entre 1816-1818, dedicó estos años a estudiar las profecías de las 70 semanas, los 1260 días, etc. utilizando el principio día/año.




V. EL PRINCIPIO DÍA-AÑO PARA DANIEL 9: 24-27

En este subcapítulo se presenta las opiniones de algunos autores sobre la interpretación de las setenta semanas de Daniel 9.
Con respecto a este tiempo profético, el Comentario Bíblico Beacon dice: “La mayoría de los estudiosos de la Biblia interpretan las setenta semanas como semanas de años, totalizando 490 años. Autores como Agustín, Pusey, Wright, Wilson, Young consideraron que las 70 semanas profetizaban el primer advenimiento de Cristo, especialmente su muerte y la destrucción de Jerusalén.[9]
En su estudio sobre las profecías de Daniel, el autor ya mencionado William Shea se pregunta: “¿Es realmente posible que todo lo enumerado en Dn 9: 26, 27 pudiera haber ocurrido en una semana literal que se extiende, por ejemplo de domingo a sábado?” Luego el añade que: “Todos los comentadores de Daniel concuerdan en que los eventos profetizados en Dn 9: 24-27 no se pudieron haber completado dentro de 70 semanas literales o 1 año y 5 meses.”[10]
También él dice: “Esta relación ya era evidente para los esenios de Qumran en el siglo I a. C. Cuando sus escritores llegaron a interpretar las 70 semanas de Daniel, se refirieron a ellas más comúnmente como a 10 jubileos. Pero los jubileos solo pueden consistir de años. Por lo tanto, es evidente que a esta profecía de tiempo le aplicaron el principio día por año, aun cuando todos los usos de la palabra shavu´ a (semana) que han aparecido en los rollos del Mar Muerto, publicados hasta este momento, indican que para ellos la palabra para ellos solo significaba “semanas.”[11]
Con respecto a esto el profesor Edward Young dice lo siguiente: “El breve periodo de 490 días no serviría para llenar las necesidades de la profecía, no importa que punto de vista se siga. De modo que, hasta donde este escritor conoce, esa opinión (días literales, n.a.) es rechazada casi universalmente.”[12]
El autor anglicano Martin Lloyd-Jones comentando la profecía de los setenta semanas se pregunta: “¿significa siempre un día un año en la profecía? Y encontramos que hay todo tipo de desacuerdos, y hay algunos que dicen que significa eso en el capítulo 9 pero no en el resto del libro.”[13]
A esta pregunta se puede añadir otra más: ¿Porque los interpretas no usan el mismo principio de interpretación (día por año) para todos los tiempos proféticos? Esta inconsecuencia resulta susceptible.

CONCLUSION
Como hemos mencionado desde el principio los periodos del tiempo ocupan un lugar importante en las profecías bíblicas. La interpretación de estas unidades de tiempo influye directamente en la interpretación correcta de los eventos relacionados. Si se trata de tiempo simbólico los eventos tienen una interpretación si se trata de tiempo literal tienen otra interpretación.
Aunque no todos los interpretas de la profecía coinciden en la misma interpretación sobre el tiempo profético. Con todo esto como el estudio lo ha presentado el principio día por año, es un principio que tiene argumentos bíblicos sólidos para su uso.
También se puede decir con certeza que este principio que es básico para la escuela historicista, ha sido empleado por la mayoría de los interpretas protestantes desde la Reforma hasta principio del siglo XX. Sin embargo hoy en día el rechazo de este principio por la mayoría de los intérpretes se debe más bien a una interpretación errónea de los eventos futuros. Eventos que tienen que ver con una supuesta aparición futura del Anticristo.
Resumiendo, podemos decir que el principio día-año para el tiempo profético tiene los siguientes argumentos:
1) En el libro de Daniel se hacen alusiones constantes al tiempo del fin. Periodos tan cortos de tiempo si los tomamos literalmente no pueden llegar hasta el tiempo del fin.
2) El Principio Día por Año era bien conocido entre el pueblo judío, aunque en nuestra sociedad no esté familiarizado con este lenguaje simbólico.
3) El Principio Día por Año cuadra perfectamente en las profecías que ya se han cumplido. Tomamos como ejemplo la Profecía de las 70 semanas, en las cuales se predice la fecha en la cual nacería Jesús, 400 años antes de cristo. La Profecía de las 70 semanas también predice cuando habría de morir Jesús con exactitud.
El estudiante de la profecía debe comparar bien los argumentos a la luz de la Biblia y sin perjuicios, sin preferencias por algunas interpretaciones. Si se sigue con humildad pidiendo la ayuda de Espíritu Santo tenemos motivos de creer que seguiremos por el buen camino. Dios nos dio la profecía y hora nos la explica para poder conocer los propósitos de Dios y confiar más en Él.



[1] SHEA, William. Estudios selectos sobre interpretación profética. Buenos Aires: SALT, 1990, p. 60
[2] SHEA, William. Op. cit., p. 63
[3] SHEA, William. Op. Cit., p. 69
[4] URIAS Smith. Las profecías de Daniel y Apocalipsis. Mountain View: PPPA, 1949, Tomo I; p. 115
[5] JAMIESON, Roberto y et al., Comentario Exegético y explicativo de la Biblia. Buenos Aires: Casa Bautista de Publicaciones, 1967, Tomo I; p. 838
[6] URIAS Smith. Op. cit., p. 115
[7] Ibidem, p. 167
[8] SHEA, William. Op. Cit., p. 69
[9] Comentario Biblico Beacon Tomo IV, p. 683
[10] SHEA, William. Op. Cit., p. 75
[11] Ibid., p. 79
[12] Citado por CARBALLOSA, Evis. Daniel y el Reino Mesiánico. Grand Rapids: Editorial Portavoz, 1999, p. 179
[13] LLOYD-JONES, Martyn. La Iglesia y las últimas cosas. Ciudad Real: Peregrino, 2002, Tomo 3; p. 144 

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo con lo tratado. El principio de día por año tiene lógica y sobre todo base bíblica. Es coherente con la historia, es confiable.

    ResponderEliminar